Lupe de la Vallina se presenta de manera muy sincera: “Pasaré a la historia reflejada en las pupilas de los que pasarán a la historia.” Una presencia intencionalmente ausente que traza su trayecto a partir de la mirada del otro. Decía Susan Sontag en su ensayo On photography que la fotografía era un acto violento que velaba apenas nuestras intenciones de asesinato. “Nunca he intuido la pulsión asesina mientras hago fotos pero estoy de acuerdo con Susan Sontag en su ensayo cuando habla de posesión. Cuando fotografías a alguien deseas poseer todo lo que es: lo que muestra, lo que esconde, lo que es realmente. Ejerces un poder sobre el retratado y éste acepta o se resiste, aunque lo ejerces en todo caso porque la foto la tomas igualmente. Es curioso porque, a pesar de que todas mis fotos son fruto de un acuerdo y establezco una relación muy cordial con quien posa, por quien siento automáticamente simpatía, el momento de tomar las fotos sí tiene algo de violento.” Confiesa.

Para mí la fotografía tiene que ver más con el deseo, entendido de forma muy amplia.Haz click para twittear

Para mí la fotografía tiene que ver más con el deseo, entendido de forma muy amplia.“Teniendo en cuenta todo esto es una gran experiencia este tira y afloja con personajes que están dando forma a la actualidad y que en algunos casos pasarán a la historia. Estoy acostumbrada a verles al otro lado de la pantalla y cuando estoy con ellos depende de mí cómo los verá el resto del mundo al otro lado de esa pantalla. Lo vivo como una responsabilidad.”


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La distancia adecuada

“No me planteo mi opinión sobre el personaje, pero sí intento ser benévola y justa, no aprovecho el poder que da la cámara para  ‘cazar’ gestos que no reflejen realmente lo que está ocurriendo. Por ejemplo, un entrevistado puede pasar toda la conversación de buen humor y salir en una foto con el ceño fruncido porque no ha entendido una pregunta; no me parece justo usar esa foto porque no refleja lo que vivimos en ese rato. La mirada es muy importante para mí, igual que las manos. En general, busco los gestos espontáneos en los que el retratado baja la guardia y se muestra cercano.”

“Me alejo y me acerco constantemente, y en esa ida y vuelta de lo general al detalle voy comprendiendo mejor al personaje y encontrando la distancia adecuada, que no siempre es la misma. Los detalles tienen dos funciones, suelen ser reveladores de la personalidad del retratado y acercan al lector (o al que ve las fotos) al personaje. Trabajo con focal fija y si saco un pendiente es porque me he acercado a 10cm, eso lo percibe también el que mira la foto, se siente parte de esa intimidad.”

Jot Down

Joan Fontcuberta suele afirmar que la fotografía pertenece al ámbito de la ficción mucho más que al de las evidencias. “Depende del tipo de fotografía, claro, pero en mi caso creo que sería más parecido a una novela de no ficción, nuevo periodismo.” Dice Lupe. “Cuento algo real pero para transmitirlo tengo que involucrarme, contarlo desde mi experiencia subjetiva.” Lupe forma parte del equipo de Jot Down, una revista que apostó por hacer el producto que querían leer sus creadores y no encontraban, en vez de crear un buen soporte publicitario, afirma. “Era una opción arriesgada pero ha funcionado, porque hay un público hambriento de calidad. Y creo que eso es lo que aporta Jot Down: calidad, carácter propio y un amor innegociable por el contenido.” Y en gran parte el éxito de la revista viene de un trabajo coordinado en el que las fotografías de Lupe de la Vallina juegan un papel central en las historias que quiere contar Jot Down.

Pasaré a la historia reflejada en las pupilas de los que pasarán a la historia: Lupe de la VallinaHaz click para twittear

Con el tiempo Lupe ha incursionado en la escritura de artículos para la revista. ¿En qué se parece escribir a tomar fotos? Le preguntamos. “En que, cuando se hace bien, la escritura puede transformarte. Te introduce en un estado de ánimo, te ayuda a meterte en la perspectiva de otra persona y puede ponerte en contacto con regiones de tu corazón que sueles ignorar. Pero sufro mucho más escribiendo que haciendo fotos.”

Cuenta que no ha constatado el gran cambio en el medio editorial que han vivido otros compañeros con más experiencia porque ella empezó a trabajar en mitad de la crisis. “Lo que he encontrado al llegar es que vivir de las colaboraciones con la prensa es misión imposible y, por lo que me cuentan, antes era más fácil. Este panorama me empuja a buscarme la vida en otros ámbitos y me impide ponerme demasiado cómoda, y como tengo la sensación de que todavía tengo que desarrollar gran parte de mi lenguaje, no es mal plan.”

Nuevos planes, idénticas estrategias

“Tengo un ambicioso plan que consiste en sobrevivir, como canta Nacho Vegas. Concretamente, sigo colaborando en Jot Down y otras publicaciones en España y a la vez voy ampliando las colaboraciones con medios extranjeros. También estoy preparando la exposición en el Museo Thyssen de unas fotos que hice de sus esculturas de Rodin –un proyecto que me tiene entusiasmada–. Sigo retratando a profesionales por encargo y colaboro con una consultora de Milán que usa la fotografía como parte de su formación para el liderazgo de altos directivos, es muy interesante su trabajo. Aparte de todo esto, como proyecto propio, estoy retratando a músicos en distintos procesos: ensayos, grabación, conciertos, backstage… creo que en esos momentos hay muchas emociones en juego y es un privilegio que me dejen colarme.” Concluye.

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