La tecnología está modificando la manera de hacer historia: Ernesto Priani Saisó

¿Cómo se relacionan los usuarios con la tecnología y cómo cambia esto la forma en que pensamos y compartimos el conocimiento? Revista Circe platicó con Ernesto Priani Saisó, filósofo, humanista digital y catedrático de la UNAM, sobre el trabajo multidisciplinar de las humanidades digitales y como la incorporación de los espacios digitales en la vida diaria ha abierto una puerta para hacer llegar el conocimiento humanístico a toda la sociedad y esto ha permitido que se estén generando nuevos lugares de convivencia en torno a las humanidades. Lugares que se expresan en otros soportes, medios y lenguajes.

 

La tecnología impacta en las humanidades de formas que parecen no notarse, pero que afectan a profundidad el trabajo de los pensadores, dice Ernesto Priani Saisó. El uso de computadoras, pero particularmente, la digitalización del texto, está abriendo posibilidades y, al mismo tiempo, problemas completamente nuevos para los humanistas. Por referirnos sólo a algunos: el texto digital requiere de ser conceptualizado, porque tiene características muy distintas al texto impreso. Por ejemplo, se almacena de manera distinta no en el mismo lugar, ni de la misma forma -se hace en un disco duro y como un código numérico- que como se hace el texto impreso que es directamente en el libro. El texto digital tiene este componente nuevo que necesitamos pensar, ¿qué implica? ¿Cuáles son sus consecuencias?

La tecnología impacta en las humanidades de formas que parecen no notarse, pero que afectan a profundidad el trabajo de los pensadores.Haz click para twittear

Esta naturaleza del texto digital, precisamente, hace que sea posible aplicar a él programas hechos para contar frecuencias, hacer estadísticas, analizar contenido de forma automatizada. Incluso, programas de lectura de grandes volúmenes de textos, para crear otro conocimiento sobre los libros. Las posibilidades son amplísimas y apenas están siendo exploradas.  Por supuesto, más allá del texto y de su estudio, la tecnología está modificando la manera de hacer historia que había prestado poca atención a los datos (prefiriendo el texto) y que ahora está encontrando en ellos mucho valor para reconstruir hechos y fenómenos históricos. En fin, que el uso de la tecnología está dando a las humanidades métodos y herramientas que las van a cambiar irremediablemente en el mediano y el largo plazo, explica.

El cambio tecnológico se vive con sorpresa y con resistencia 

Mi experiencia me dice que hay un grupo de entusiastas que apuestan por que las tecnologías ofrezcan una fuerte renovación a las humanidades que las mantengan vigentes. Esto sobre todo en las comunidades que tienen un mayor acceso y mayores recursos para hacer uso de las tecnologías. Y algo de razón tienen, porque el acceso al presupuesto de investigación está siendo más accesible para los humanistas, si incluyen elementos de innovación tecnológica. Pero este entusiasmo va acompañado de la resistencia de quienes se sienten o bien amenazados o bien son escépticos en cuanto a la capacidad de la tecnología de ofrecer una renovación a los métodos de las humanidades. En México, por ejemplo, predomina la resistencia por muchas razones. La falta de relevo generacional, dificultad de acceso a los recursos, escepticismo sobre su eficacia; y no abundan los entusiastas. Lo que sin embargo, no impide que la tecnología siga  penetrando en las academias.

En lo personal, no creo que por sí mismo el uso de tecnología vaya a reinsertar a las humanidades en el campo social. Puede ser una parte, pero será necesario trabajar en varios frentes para que las humanidades vuelvan a posicionarse socialmente, reflexiona.

El hábitat de los humanistas digitales 

El hábitat de los humanistas es la biblioteca con computadoras, o el aula con computadoras o el laboratorio de cómputo. Pero también es el trabajo multidisciplinar: los humanistas digitales trabajan con ingenieros, científicos de la computación, actuarios, filósofos, historiadores, literatos. La tecnología exige una apertura a muchas disciplinas y campos, porque exige un conocimiento que no todos tienen, ni tienen por qué tener, o al menos no en el nivel que puede tenerlo otro. La relación con la tecnología es compleja y ser usuario de ella implica un aprendizaje constante, no sólo porque cada día se crean nuevas herramientas, sino porque ser un usuario experto requiere de tiempo y voluntad de aprender.

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Ernesto Priani Saisó. Estudioso de la filosofía. La escribe y la enseña en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Un reto es el acceso a los recursos digitales disponibles y una mayor cultura digital ¿qué propuestas se están haciendo desde las humanidades digitales para potenciar la accesibilidad a esos recursos? Le preguntamos.

Bueno, en primer lugar se está señalando su necesidad, sobre todo en el ámbito académico. La experiencia en muchas universidades mexicanas es que se piensa que las humanidades no requieren de equipos muy sofisticados de cómputo. También se está proponiendo un acceso común a esos recursos, como un medio de hacerlos más accesibles. Pero en realidad, es un problema doble, de sensibilidad sobre la necesidad del acceso y las posibilidades reales, económicas de hacerlo.

La otra cosa que las humanidades digitales están haciendo es educar a los humanistas en lo digital. No se generará acceso a esos recursos si no hay una demanda suficiente, y usuarios activos que realmente hagan la inversión altamente rentable para las comunidades académicas.

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Sala de lectura. Biblioteca Central de la UNAM. Foto: Jor Martínez.

Nuevos espacios para la convivencia y el conocimiento 

La incorporación de los espacios digitales en la vida diaria ha abierto una puerta para hacer llegar el conocimiento humanístico a toda la sociedad y esto ha permitido que se estén generando nuevos lugares de convivencia en torno a las humanidades. Pienso en los programas de digitalización del patrimonio cultural, los grandes proyectos no sólo de digitalización de libros como la de la Biblioteca Nacional de Francia, sino de los sistemas de consulta y acceso al patrimonio escrito, entre muchos otros.

Los humanistas digitales trabajan con ingenieros, científicos de la computación, actuarios, filósofos, historiadores, literatos.Haz click para twittear

En la educación están generando dos cosas: una necesidad de entender y conocer mejor las tecnologías de la información no en términos teóricos, sino fundamentalmente prácticos. En ese sentido está apoyando la alfabetización digital de las comunidades académicas, lo que a su vez hace posible que la tecnología entre en el aula como parte de los procesos mismos de estudio. Hoy la mayor parte del acceso a los textos de enseñanza es digital, por dar un ejemplo, lo que de facto ha hecho que el acceso a la información sea mucho más amplia, pero también la existencia de software para estudiar, aprender, consultar, manejar la información, etcétera, está creando toda una nueva forma de aprender y enseñar.

¿Y cómo conviven, por ejemplo, las humanidades que siguen una tradición y metodología establecida respecto a esta otra que se expresa en otros soportes, medios y lenguajes?

Coexisten con ciertas asperezas, sobre todo de la parte tradicional, donde hay cierta suspicacia respecto de lo que hacen los humanistas digitales. Ha sido un largo debate el que ha dado por resultado que se acepten y reconozcan ciertas formas de publicación electrónica como académicas (en México vamos muy atrás en eso), y hoy hay un intenso debate sobre el acceso libre al conocimiento, sobre las formas en que se dictaminarían, sobre el sentido de los índices para evaluar el trabajo académico, fomentando las humanidades digitales para reestructurar los mecanismos tradicionales para hacer, diseminar y evaluar el conocimiento. Así que, digamos, conviven, pero están discutiendo todo el tiempo.

El reto es ganar ciertos debates sobre la forma de producir las humanidades, mostrando que el trabajo que se hace en el campo de las humanidades digitales es tan válido como el de las humanidades tradicionales. Aquí la cosa es que no hay que pensar esto en términos de una u otra, sino en términos de formas de hacer humanidades, aunque a largo plazo, lo que puede esperarse es que todos los humanistas incorporen y usen a discreción las herramientas digitales, como lo hacen hoy con el procesador de palabra, concluye.

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