Fan: 65 años con Charly García

El descubrimiento es un prodigio, te transforma, te deshace y te vuelve a armar. La genialidad es un arma peligrosa, hay que saberla usar. Este año uno de los artistas más notables del rock latino cumple 65 años, los vive, algunos dicen que los sobrevive. Charly García, personaje caótico, incomprendido, le ha regalado a la música composiciones virtuosas que como él, deben ser repasadas una y otra vez, cuando se logra transgredir la frontera de García y sus canciones no se vuelve de ahí.

Charly García es uno de los personajes más controvertidos del rock argentino, su papel como víctima pero también como victimario de los medios de comunicación que lo han perseguido durante su carrera, no ha permitido que se forme una imagen justa del artista, más allá de sus episodios y crisis de las que es artífice incluso en sus propias presentaciones que, del catálogo de espontaneidad de García, son fácilmente los momentos más impredecibles.

1 de junio de 2010, Ciudad de México

En 2010, llegó a México con “El concierto subacuático”, ya no era el espigado vendaval que arrasaba lo que encontraba a su paso en el escenario, este recital de composiciones icónicas lo dio un García más sosegado con una gran banda de soporte, músicos y amigos que lo han acompañado a lo largo de su vertiginosa carrera. El punto álgido de la presentación en el Auditorio Nacional fue su manera de apagar la luz, entre el público alguien llevaba un cartel con la palabra VIDA, nombre del debut de su primer grupo Sui Generis. Charly decidió convidarnos una de las canciones más logradas en la historia del rock en castellano, sin acompañamiento, solo frente al micrófono comenzó: “Hubo un tiempo que fue hermoso y fui libre de verdad…”, no necesitó llegar a la mitad de la canción, abandonó el escenario para dejar el trabajo a los que estábamos frente a él y rematamos: “… te encontraré una mañana dentro de mi habitación y prepararás la cama para dos.” El primero de junio de 2010 fue definitivamente un tiempo precioso para estar vivo.

Canción de Alicia en el país

Definir a Charly es complicado, casi imposible. Sergio Marchi, periodista argentino que escribió “No digas nada, una vida de Charly García”, para algunos la biografía absoluta del bigote bicolor, considera que no hay distinción entre Carlos Alberto García Moreno, el ser humano y Charly el artista: “Creo que son la misma cosa, no es que Charly se hace el artista, sino que verdaderamente lo es. Uno de sus problemas es no haber dividido el personaje de la persona, ya que ese personaje es muy poderoso. La gente no sabe la presión que existe sobre una superestrella como Charly y lo mucho que esa presión afecta su vida”, comenta.

García como revolucionario del rock latino, influencia de muchos. El Pelele, artista multidisciplinario de Córdoba, Argentina, lo define como “Un Monstruo Alucinante. Su obra es muy amplia. Me molesta que se lo aborde desde el rock. En una entrevista le preguntaron: ¿qué es el rock? Y él respondió con una definición puramente técnica basada en tiempos y acentos. Me da mucha gracia. Yo admiro su poesía, su forma de utilizar el lenguaje. Es genial cómo puede introducirte en un ensueño surrealista o interpelarte con una fuerza brutal. Pienso en ‘No soy un extraño’ y en ‘Esos raros peinados nuevos’. Amo el álbum doble Pubis angelical / Yendo de la cama al living.”

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Charly García.

Sui Generis fue la primera propuesta sonora de García junto a Nito Mestre, en una agónica década de los 60, sus canciones le tiraban al folk y con eso lograron la atención juvenil romántica e idealista deseosa de historias: “Dios es empleado en un mostrador, da para recibir…” El siguiente paso fue la decantación al sonido progresivo con La máquina de hacer pájaros, aquí García comienza a dar cuenta de su capacidad como compositor, arreglista y sobre todo de su lírica: “Marte no cede al poder del sol. Venus nos enamora. La luna sabe de su atracción…” 1978 marca el inicio de Serú Girán, una de las grandes bandas de Argentina, la unión de cuatro mentes geniales para la música: Charly García, David Lebón, Óscar Moro y Pedro Aznar. Lograron masificar el rock con grandes espectáculos en vivo. Un grupo que se mantuvo activo dentro de una vorágine de censura y represión, vivieron los tiempos más convulsos de Argentina y los sobrevivieron, con Serú Girán, García da la muestra absoluta de sus alcances como letrista, evadió la mano poderosa usando alegorías con su capacidad extraterrenal para decir lo que debía decirse: “Estamos en la tierra de nadie, pero es mía. Los inocentes son los culpables, dice su señoría, el Rey de espadas…”

El mejor estadio de la escala musical es ser fan

Referencia obligada en el rock de Latinoamérica. García como creador se forja en una mente infantil plagada de información sonora, tener un oído absoluto, ese que te permite reconocer la nota de cada sonido que percibes, aunque sea el más mínimo o irrelevante, puede claramente llevarte a perder el norte, Charly no lo perdió, simplemente escogió el viaje verdadero, el lioso, el de las tormentas. Le preguntamos a Sergio Marchi si Charly es el rockstar latinoamericano por antonomasia: “¡No quepan dudas! Obviamente, hay otro que fue Gustavo Cerati, que en términos estelares ha sido para Latinoamérica tan o más grande que Charly. Pero Gustavo era una persona más a tierra, más sensata y diría que casi igual de brillante en lo artístico. Gustavo admiraba mucho a Charly, y Charly lo quiso mucho, doy fe”.

Las composiciones de Charly García son hoy materia de estudio, de análisis y críticas varias, son canciones que han retado al tiempo, es un avanzado del lenguaje. “Creo que el mundo se ha vuelto anacrónico y que Charly, o sus mejores obras, siguen siendo muy modernas, sus letras están hoy más vigentes que nunca. Creo que el factor determinante es que son inmortales, hablan de la condición humana, en un contexto, pero las grandes canciones son imperecederas”, comenta Sergio Marchi. Las canciones de García tienen la potencia absoluta para arengar sentimientos. Mara Favoretto en su libro “Charly en el país de las alegorías” dice que “para entender a Charly hay que escucharlo. Escucharlo con atención: de una canción a la vez, quizás varias veces cada una, cada disco, hasta internalizarlo. Tratar de ver lo que él está viendo.”

Uno de los capítulos más contundentes de la biografía “No digas nada” es en el que Charly García habla sobre la influencia, sobre ser y reconocerse como un alumno, dice que los verdaderos genios decodifican y roban, que los mediocres piden prestado. ¿Será Charly el genio más robado del rock argentino? Marchi contesta: “Puede ser, creo que ha sido muy influyente, y él ha ‘robado’ mucho de otros compositores que le han gustado. Es más: ha confesado varios de esos robos y me reí mucho mientras lo hacía. Charly dice que el mejor estadio de la escala musical es ser fan; la admiración por alguien te lleva a querer ser mejor. Y Charly ha sido muy ‘fan’ de muchos artistas”.

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Charly García y Sergio Marchi.

Charly García no es un extraño aunque parece que camina en solitario de la cama a su living, supo combatir con la agudeza de sus palabras a Los Dinosaurios, cargando a cuestas el karma de vivir al sur. En alguna entrevista le preguntaron en qué género musical debían colocarlo, su respuesta fue contundente: Música Popular.

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