Para África Pitarch la ilustración tiene un inevitable componente autobiográfico: “no siempre relatando de manera gráfica una situación o reflexión que haya vivido o tenido, sino reflejando todo aquello que me inquieta, que despierta mi curiosidad, que me estimula… Puede ser una paella de Valencia, una palmera, unas formas geométricas, pero también un rostro, unas texturas o un cuerpo.”

Africa Pitarch Zafón

África estudió arquitectura y explora todas sus posibilidades como forma expresión en sus ilustraciones donde el volumen y geometría de las formas se pueblan de movimiento a través de los cuerpos que la habitan: “busco que haya un equilibrio, entre la composición visual de la imagen, y el cuerpo que lo protagoniza. A nivel de color, forma y expresión, además cuando se trata del cuerpo femenino, siento que la capacidad de movimientos al encontrarse con el espacio define su propia esencia, y carácter, define formas intensas que atrapan la mirada, y se mezclan en el espacio en el que la enmarco de forma natural. Me interesa también incluir algo de misterio, detalles, colores, o arquitecturas complejas o imposibles.”

“Intentando leerme a mí misma y mis imágenes, llego a la conclusión de que cuando dibujo cuerpos, formen parte o no del canon de belleza convencional o normativo, se trata de una reconciliación, de una aproximación desde la madurez, el respeto y la superación de estigmas. Ya que, sin planteármelo, acabo casi siempre plasmando la imagen del cuerpo femenino, buscando encontrar la belleza en todos ellos. Entiendo que esto, de forma intuitiva, viene de haber nacido mujer en esta sociedad, con todo lo que esto conlleva.”

Y resalta: “Soy feminista, así que de una manera implícita eso se plasma en mi trabajo. De manera explícita, el cuerpo femenino me interesa de una forma tanto formal  como conceptualmente, ya que todavía hoy en el mundo del arte, también en Internet, como Instagram, éste recibe censura o se asocia a la pornografía. Creo que hay una generación de mujeres artistas que nos sentimos con la obligación artística y moral de reivindicar la anatomía femenina y todo lo que le concierne (variedad de complexiones, la menstruación, mensajes de empoderamiento…) y contribuir así al movimiento feminista, porque gracias a la lucha de nuestras antecesoras hoy yo, África, he sido libre de elegir qué he querido ser y hacer en mi vida.”

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